Mathis Dumas, un niño revoltoso que creció en las montañas bajas, no estaba destinado a convertirse en un alpinista famoso, conocido por el gran público y reconocido por sus compañeros. Sin embargo, a fuerza de pasión y trabajo, ha logrado ascender, dando a su vida una trayectoria vertical poco común e inspiradora. Guía de alta montaña, fotógrafo y creador de contenidos, este atleta híbrido destaca por su versatilidad y su capacidad para traer bellas imágenes de lugares a los que pocas personas pueden acceder.
Hoy, en Therm-ic, como expertos en termorregulación, estamos orgullosos de asociarnos con Mathis Dumas. Su compromiso es un reconocimiento al rendimiento y la fiabilidad de nuestros productos actuales, pero también la promesa de desarrollos futuros aún más avanzados. Porque ahí es donde se encuentra la nueva cima que queremos escalar juntos, en cordada: superar aún más los límites de la innovación.
¿Quién es? ¿Qué consejos da para gestionar el frío y el calor en la montaña? ¿Cómo han contribuido nuestros guantes y calcetines calefactables al éxito del proyecto «Kaizen» con InoxTag? ¿Qué perspectivas tiene esta nueva colaboración? Mathis Dumas responde a todas estas preguntas en una entrevista de una autenticidad poco común.
«Guía de alta montaña, fotógrafo y creador de contenidos, este atleta híbrido destaca por su versatilidad y su capacidad para traer bellas imágenes de lugares a los que pocas personas pueden acceder. »
MATHIS DUMAS, UN ATLETA HÍBRIDO
¿Podrías presentarte en pocas palabras para aquellos que aún no te conocen?
Voy a intentar hacer una presentación muy sintética. Me llamo Mathis Dumas. Tengo 31 años. Soy guía de alta montaña, alpinista, fotógrafo y creador de contenidos. En particular, ayudé a InoxTag a hacer realidad su proyecto «Kaizen», acompañándolo hasta la cima del Everest. Desde hace poco, también soy director de cine, con el reciente estreno de un largometraje dedicado a mi amigo y esquiador Léo Slemett: «Better Up There», que se podrá ver durante todo el otoño en el festival «Montagne en scène». Intento crear sinergias entre todas estas facetas, ya que detrás de estas tres profesiones se esconde la misma voluntad: dar a conocer la montaña y los valores asociados a ella al público más amplio posible; transmitir y hacer accesible esta pasión a través de palabras clave como el espíritu de cordada, la naturaleza, el respeto por el medio ambiente, la superación personal, la desconexión...
¿Qué te motiva a pasar tanto tiempo en la montaña? ¿Por qué es fundamental para ti subir allí?
Por varias razones que confluyen en la cima. En primer lugar, para estar en contacto con la naturaleza, salvaje y preservada. No conozco alegría más pura que explorar, descubrir algo nuevo y contemplar paisajes magníficos que se pierden en el horizonte, con una sensación inigualable de tranquilidad ligada al silencio, al aislamiento... En segundo lugar, voy para desconectar de la «vida rápida» y del mundo virtual. Una necesidad aún más palpable desde el estreno del documental «Kaizen», que impulsó mi notoriedad y me convirtió en un personaje público, con todo lo que eso implica, tanto positivo como negativo. Por último, voy por el placer de compartir, de vivir una aventura en común, en cordada. Allí arriba se tejen lazos de una solidez poco común. En resumen, no busco ni el riesgo ni el compromiso.
«Allí arriba se tejen lazos de una solidez poco común».
¿Cómo concilias el rendimiento deportivo del alpinismo y la dimensión artística de la fotografía?
Ambas se alimentan mutuamente. Son vasos comunicantes. Por un lado, documentar el rendimiento y fotografiar al deportista en su entorno natural facilita la narración de una historia fuerte y auténtica. Y, por otro lado, la perspectiva de capturar bellas imágenes me anima a superarme. Esta dimensión híbrida de atleta-fotógrafo es lo que me ha permitido diferenciarme. Ser un atleta con la capacidad de crear contenido bonito y singular. O ser ese fotógrafo capaz de llegar a lugares a los que pocas personas pueden acceder.
«Esta dimensión híbrida de atleta-fotógrafo es lo que me ha permitido diferenciarme».