Manos entumecidas, pies helados, escalofríos constantes, incomodidad duradera... Por muchas capas que te pongas, nada funciona: ¡siempre tienes frío, incluso cuando los demás parecen estar perfectamente a gusto! Tranquilo: ¡no estás solo!
De hecho, cuando la termorregulación —ese mecanismo natural que mantiene tu cuerpo a su temperatura normal, es decir, 37 °C— ya no funciona con la eficacia suficiente para protegerte, Therm-ic toma el relevo. ¿Cómo? Con soluciones innovadoras y productos calefactores —guantes, calcetines o chaquetas— que permiten recuperar un calor controlado, duradero y adaptado a cada zona del cuerpo.
¿Por qué siempre tienes frío? ¿Por qué te duelen tanto las manos y los pies cuando bajan las temperaturas? ¿Y cómo remediarlo para recuperar la comodidad, el placer y el rendimiento en tus actividades al aire libre? ¡Todas las respuestas a tus preguntas en este artículo!
«Por muchas capas que te pongas, nada funciona: ¡siempre tienes frío, incluso cuando los demás parecen estar perfectamente a gusto!»
LA TERMORREGULACIÓN: ¿CÓMO REACCIONA EL CUERPO CUANDO HACE FRÍO?
Cuando hace frío, el cuerpo humano intenta mantener una temperatura estable y normal, en torno a los 37 °C. Cuando las condiciones exteriores se vuelven difíciles, especialmente en invierno, tu organismo produce calor de forma natural y luego intenta conservarlo para protegerte. Este mecanismo se denomina termorregulación.
Para calentarte, esta termorregulación activa varios mecanismos:
1/ La vasoconstricción. El primer reflejo de un cuerpo que empieza a temblar.
Esto significa que los vasos sanguíneos más alejados de los órganos vitales —los que se encuentran cerca de las extremidades o de la superficie de la piel— se contraen para limitar la circulación sanguínea en la periferia y evitar así la pérdida de calor.
2/ Los escalofríos. El segundo mecanismo de protección contra el frío.
De hecho, los escalofríos son, en realidad, microcontracciones musculares rápidas e involuntarias que, mediante la activación, aunque sea mínima, de los músculos, generan calor.
3/ La termogénesis. Este tercer proceso natural de lucha contra el frío consiste en transformar la energía procedente de las reservas de grasa en calor.
Es una de las razones por las que las personas más delgadas suelen ser las más sensibles a las temperaturas invernales.
«Cuando hace frío, el cuerpo humano intenta mantener una temperatura estable y normal, en torno a los 37 °C. Este mecanismo se denomina termorregulación».
¿POR QUÉ SIEMPRE TENGO FRÍO EN LAS MANOS Y LOS PIES?
Esta es la pregunta del invierno. La pregunta que se repite como un estribillo cada vez que baja el mercurio. ¿Por qué siempre tengo las manos y los pies helados? En otras palabras, ¿por qué el frío se instala en ciertas zonas del cuerpo en lugar de en otras?
La respuesta es sencilla: se trata de una elección estratégica de tu organismo, cuya termorregulación descuida de forma natural la protección de tus extremidades para concentrarse mejor en la de tus órganos vitales. De hecho, tu sistema central concentra toda su energía para enviar calor al corazón, los pulmones, el hígado y el cerebro.
Más allá de esta falta de riego sanguíneo, hay otras dos razones que explican por qué tus manos y tus pies son más vulnerables al frío:
- Contienen menos tejido adiposo, esa grasa que desempeña un papel fundamental en el aislamiento térmico al actuar como una auténtica barrera natural contra las temperaturas bajo cero.
- Los dedos de las manos y los pies, la nariz y las orejas suelen estar muy expuestos al frío porque están mal protegidos.
- Se observa que los guantes o calcetines utilizados no se adaptan a las condiciones, lo que favorece la rápida pérdida de calor.
Es precisamente aquí —en el diseño de soluciones térmicas innovadoras— donde nuestro saber hacer Therm-ic cobra todo su sentido.
«La termorregulación descuida naturalmente la protección de tus extremidades para concentrarse mejor en la de tus órganos vitales.»
SIEMPRE TENGO FRÍO: ¿ES NORMAL?
La respuesta es clara: no, no es normal... pero tiene una explicación.
Tener frío de forma puntual es una reacción normal. Sin embargo, temblar y sentir una incomodidad permanente indica que tu cuerpo está luchando por limitar al máximo la pérdida de calor.
Hay varios factores que pueden acentuar esta sensibilidad:
1/ Una complexión delgada. Es un tópico que, en este caso, resulta cierto desde un punto de vista científico: la grasa —o más bien el tejido adiposo— protege del frío, como un aislante natural.
2/ El cansancio. Un organismo agotado, ya sea física o mentalmente, tiene más dificultades para mantenerse a 37 °C, su temperatura ideal.
3/ El estrés. Al igual que el cansancio, el estrés tiene un impacto negativo en la termorregulación, ya que altera la circulación sanguínea.
Ahora bien, si la sangre circula peor, especialmente hacia las extremidades, las manos y los pies se enfrían más rápido.
4/ La falta de movimiento. La inmovilidad reduce la circulación sanguínea, pero también la producción de calor por parte de los músculos.
Por eso los pies helados, rígidos y oprimidos te hacen sufrir tanto dentro de las botas de esquí.
5/ La falta de energía. Y, por consiguiente, el hambre. Sin combustible, el cuerpo no puede producir suficiente calor.
«Al igual que el cansancio, el estrés tiene un impacto negativo en la termorregulación, ya que altera la circulación sanguínea.»
¿POR QUÉ OPTAR POR PRENDAS CALEFACTADAS Y CÓMO FUNCIONAN?
Cuando el cuerpo y las capas de ropa convencional llegan a sus límites, el aporte de calor externo controlado se vuelve esencial. Ahí es donde los productos calefactables Therm-ic encuentran su razón de ser: apoyar la termorregulación natural, para ayudarte a recuperar la comodidad y el placer.
Las soluciones calefactables Therm-ic cambiarán tu forma de practicar deportes al aire libre porque:
- Proporcionan calor inmediato, constante y controlado.
- Te calientan independientemente del esfuerzo.
- Ofrecen una intensidad regulable en 3 niveles, así como una gran autonomía.
En otras palabras, nuestros guantes, calcetines, chaquetas y capas base calefactables se presentan como una prolongación inteligente de tu termorregulación.
¿Cómo funcionan nuestras prendas calefactables? Con dos palabras clave: simplicidad y practicidad.
- Se integran discretamente resistencias finas y flexibles en las zonas más estratégicas de la prenda.
- Estas se alimentan de energía mediante una batería externa compacta, ligera e imperceptible.
- El calor se difunde de forma inmediata, constante y envolvente, con la posibilidad de ajustar su intensidad según tus necesidades gracias a un sistema Bluetooth muy intuitivo conectado a tu smartphone.
«Nuestros guantes, calcetines, chaquetas y capas base calefactables se presentan como una prolongación inteligente de tu termorregulación.»
¿CÓMO EVITAR TENER LAS MANOS Y LOS PIES FRÍOS?
Una prenda cálida conserva el calor. Una prenda calefactable lo produce. Y es en este sentido que Therm-ic te permite prolongar tu comodidad y tu disfrute incluso cuando las condiciones son invernales, o incluso extremas.
Esa es la misión de nuestra gama de productos: acompañar tu termorregulación independientemente de la estación, el entorno o tu actividad, desde el esquí hasta el trail, pasando por el ciclismo y el senderismo.
1/ NUESTROS CALCETINES CON CALEFACCIÓN CONTRA LOS PIES FRÍOS
Nuestros calcetines técnicos y cálidos garantizan el equilibrio térmico de tus pies gracias a la tecnología patentada S.E.T®, que permite una difusión del calor a 360°C.
¿Cómo? Sustituyendo los puntos de calor localizados por una fina banda calefactora de 2 mm integrada en la estructura del calcetín.
Imperceptible, esta banda calefactora envuelve tus pies para calentarlos, sin dejar de lado ni un solo mm² de piel.
Estos calcetines calefactores son especialmente adecuados para la práctica del senderismo invernal, el esquí alpino, el esquí de travesía, el snowboard y el alpinismo.